El avance de la humanidad no habría sido posible sin la invención de las básculas y balanzas. Nos permiten cuantificar y comparar distintos materiales y, quizá lo más importante, fomentaron el comercio, fuerza motriz del desarrollo de tecnológico.

El origen de tan importante invento se remonta a los romanos quienes utilizaban una barra de metálica con un orificio que permitía colgarla a otra estructura y colgarle dos ejes o brazos, uno corto, en el que se colocaba el objeto cuyo peso se quería saber y el más largo, donde se situaban las diversas marcas que formaban una escala graduada con las diferentes unidades de peso.

Esa primera estructura se conserva hasta nuestros días debido a su efectividad, sin embargo, su desarrollo no se detiene ahí, ha continuado hasta la creación de enormes básculas industriales, pero ese tema lo desarrollaremos en próximos artículos.